El pasado no vuelve sino le abrís la puerta a tu vida de nuevo. Evolucionar es practicar el desapego constantemente.

A veces los seres humanos  necesitamos tener una misma experiencia  otra vez para trabajar sobre nuestro pasado, para masticarlo, procesarlo y  liberarlo. La realidad es que volver a nuestro pasado es un apego, es algo muy mundano, pero que algunas personas necesitan hacer para poder salir y soltar ese peso. Pero hay otras que se quedan viviendo allí, en un trabajo, en una relación que ya no existe o en un país que ya no es para ellos.  Estas personas por lo general se victimizan, piensan que la vida les esta pasando a ellos y nada mas que a ellos y que son los demás lo que están haciendo algo mal, no ellos a si mismos. No pueden ver lo egocéntrico que significa decir:

«No puedo más, por qué me pasa esto a mi?» «No se que hago en este país, no me hallo, pero no me queda otra» «Mi ex volvió y no se que hacer, estoy confundido» «Siento que no puedo avanzar, no puedo dejar de llorarlo/a»

El período de duelo sobre las cosas o personas, tiene un tiempo y quedarse mas allá de este tiempo tiene un precio muy alto y es comenzar a quedarse en esta zona cómoda, en el apego, en ser victimas y no poder evolucionar. Es crudo, tajante, pero real.

Para poder patear  el tablero, salir de una situación, de un lugar o de una relación se necesita estar conectado con lo que se siente, de otra manera las situaciones, las relaciones o los lugares por ejemplo pueden volverse una tortura y cuando algunas personas se acostumbran a ser victimas de lo que les pasa se les hace imposible salir de allí y lo externo pasa a dominarlo todo, haciendo que las personas pierdan su fuerza interior.

Algunas otras personas tienen la capacidad de ver ambas partes de una situación, de ver lo  mundano que es el apego de quedarse en un lugar muy cómodo y además ver la evolución o el paso que deberían dar para poder trascender; pero aún así eligen no hacerlo, por qué? Por miedo, se paralizan y prefieren seguir cómodos donde están.

Hay otras personas que están muy conectadas con lo que sienten y pueden desprenderse sin apego pero con mucho cariño de momentos, lugares o personas. La practica de Yoga ayuda muchísimo a superar estas situaciones, mas bien a transitarlas, asi como transitamos posturas y luego salimos de ellas podemos hacerlo en la vida misma. Sin  apego y sin quedarnos mucho tiempo en un mismo lugar, para poder seguir avanzando y pudiendo respirar soltando en exhalaciones todo lo que ya no queremos.

Gracias a esta filosofía de vida y a mis compañeros de ruta que me siguen aportando tanta sabiduría y amor. Escalando esta montaña de vida vamos aprendiendo en cada paso, a ver si soltamos la mochila y hacemos que sea mas placentero el camino verdad?

Namasté