Aprendemos mientras caminamos y mientras andamos nos tropezamos. Pero hay que admitir que uno tropieza, que uno es un ser humano y no es perfecto. No hay que repetirse a uno mismo, de eso estoy segura, si podemos ver esto el mal hábito se va, pero no esten tan seguros de que se va para siempre. Un hábito es muy dificil de erradicar, para eso se trabaja constantemente, todo el tiempo. Y van apareciendo cosas nuevas, personas nuevas en nuestra vida que nos reflejan esto. Podemos ver si somos capaces de asumirnos, para asumirnos es necesario conectarnos y cada vez que gritamos no conectamos, cada vez que nos enojamos no conectamos, cada vez que nos autoboicoteamos nos olvidamos del trabajo personal recorrido, pero si vuelves atrás y podés ver esto y asumirlo, no todo esta perdido.

Somos nuestras actitudes, nuestra sombra y mas. No estoy de acuerdo que los iluminados se vistan de blanco y sonrían todo el tiempo. El que dice ser iluminado, seguramente no lo es. Prefiero admitir mis errores con la cabeza en alto y no vender un personaje, estaría mintiéndome a mi misma. El trabajo personal a veces es doloroso, pero siempre nos deja un aprendizaje.

La vez que Mi Maestro me hizo caer para perderle el miedo a la caída me dijo: «Sonreí cuando te caes, es saludable. No dejas de serlo porque te caigas, un guerrero lo hace también»

Las caídas son grandes escuelas y el universo se encargará de repetir situaciones hasta que aprendamos. Aprendemos caminando…