Pues desde que entendí que el mundo en el que vivo lo puedo construir y vivir de manera diferente me  cuesta mucho contestar esto. Pero lo que si puedo decir es que intento ser auténticamente yo, todo el tiempo. Eso cambia radicalmente cada situación, porque decido sobre lo que me acontece. Decido ser feliz, decido tomarme las cosas no tan acaloradamente, decido ser y dejar ser. 

Esto no significa que no tenga días o sentimientos que pertenecen a mi lado Yan, para que entiendan mejor, esto no significa que no hayan situaciones que me enojan o atentan a seguir viendo las cosas desde un lado positivo. Pero no veo el vaso lleno o vacío, sino que determino cuanto tiempo pienso en el vaso…cuanto tiempo pienso en si esta lleno o si esta vacío. Me pregunto eso varias veces y respiro, a veces funciona mas rápido que otras veces, pero funciona. Sé como es esa sensación y cuando llega se instala entonces mi lado Yin aflora otra vez, se queda, se hace amigo y me calmo. 

Las personas no sonríen todo el tiempo, no son felices todo el tiempo, la felicidad es una construcción, uno construye constantemente  su vida, a veces de un solo soplo se destruye todo y hay que volver a empezar. A mi modo de ver, de mirar y también de observar he aprendido que la felicidad o las sonrisas son creíbles en tanto y en cuanto son genuinas y para esto tienen que haber transitado el dolor y poder así renacer. No creo en las personas que sonríen todo el tiempo y no son de verdad. No me transmiten y no me inspiran. La capacidad para transitar el dolor y transformarlo en un mundo nuevo y positivo se detona en una mirada, en una carcajada y  en un abrazo con corazón. En eso creo y agradezco profundamente conocer gente así en este mundo.

Mi mundo es diferente a través de Yoga, pero esto es todos los días, porque cuando aflora mi lado Yan intento y trato con todas mis fuerzas a que mi lado Yin aparezca, que aflore que venga y se instale. Los demonios están adentro nuestro, no afuera, no tienen que ver con los demás sino a como reaccionamos con lo que nos toca vivir. De pequeños nos decían que lo demonios estaban debajo de la cama y había que ocultarlos, aprendimos a taparlos y no a dominarlos. Eso es un desafío constante, dominar la ira y el enojo a través de técnicas o herramientas que vamos conociendo a través de una practica diaria. Todo el tiempo aprendemos y mutamos. Los demonios conviven adentro nuestro, nuestro lado oscuro existe y no se tapa con una sonrisa falsa, se hace amigo también y se aprende a dejarlo ser y también a dejarlo ir mas rápido de lo que uno cree cuando ya se lo conoce bien.

Nos vamos haciendo mas luminosos aprendiendo de nuestra sombra, conocernos en todos nuestros aspectos nos hace poderosos y así podemos transformarnos constantemente. Mi mundo es así, no es prolijo todo el tiempo, pero intento ser lo mas auténticamente yo posible, genuina, con mi sombra somos amigos hace rato, pero la verdad es que  mi lado Yin es mi lado favorito .